Feb 27, 2009

NO HAY EXITO COMO EL FRACASO
Una introducción al error en el Arte


There’s no succes like failure,
and failure’s no succes at all.

-Bob Dylan

ADVERTENCIA 1

Si el tema del fracaso, error, equivocación, revés, decepción, caída, fallo, hundimiento, frustración, descalabro, ha sido una presencia en el Arte, ha sido tradicionalmente como lo que el Artista debe evitar. Pero desde hace algún tiempo se ha vuelto algo que muchos artistas buscan a propósito. No vamos a definir un momento específico de origen - mas adelante aclararemos porque.

Pero, ¿puedes equivocarte, fracasar, a propósito? Y, ¿qué podría significar que lo quieras hacer?

En lo siguiente, con tal de, digamos, hacerle justicia al Fracaso, tendremos que abusar un poco de la lógica, de la ciencia, y del Arte. Decir que se va a hablar DE algo (en este caso del fracaso y su relación con el Arte) puede sonar como si se trata de posesión; como si fuéramos a adueñarnos del tema. Preferiría que no se viera en el sentido económico de la palabra, como propiedad, sino en todo caso más como en una película de horror. Vamos a intentar, a fuerza, contra su voluntad, a habitar el cuerpo del fracaso. Dicho de otro manera, nuestro trabajo se llevará a cabo en el modo de “[…] the playfully disseminating rather than [the] proprietorially hermeneutic gesture of interpretation […]” (Spivak, 1974, p. lxvi)

ADVERTENCIA 2

De ninguna manera se sugiere que esto sería la única, ni necesariamente la mejor, manera de entender la producción del Arte en la época actual. Como veremos, la noción de fracaso puede incluso ser una manera de criticar semejantes intentos de definir de manera totalizadora al Arte. El Arte no se puede definir, y no habrá en lo presente ningún intento de hacerlo. Tampoco se pretende ofrecer una "teoría general del fracaso". Lo que se puede hacer es presentar una descripción de una situación específica, a partir de elementos comunes, pero no en un sentido neutral como sería "solo" una descripción. Cualquier intento de describir algo constituye ya, por lo menos, el inicio de una interpretación.

Ha habido, y seguramente continuara habiendo muchos pintores, escritores, escultores etc., que intentan lograr lo que podríamos entender como el polo opuesto al fracaso: la perfección. En el interés de mayor claridad podríamos tomar como ejemplo, bastante reciente, al novelista, actor y director cine japonés Yukio Mishima, quien buscaba en su obra tanto belleza como perfección sin dejar de ser en ningún momento absolutamente comprometido con un sentido actual del Arte, y quien además, podríamos argumentar, logró la perfección en noviembre 25 de 1970, al cometer hara kiri.

ANTECEDENTES

Para lograr poseer el problema del fracaso vamos a acercarnos de manera apostrófica. Esto no es estrictamente una metodología, sino más bien un nombre táctico para designar a una actividad compuesta por varias ideas encontradas. Tiene sus raíces en textos de Samuel Beckett, en el concepto de "bricolage" de Claude Levi-Strauss, y de las actividades de la Royal Society For Putting Things On Top Of Other Things, una organización que tuvo una muy breve existencia en los años 60. Trabajar de manera apostrófica es trabajar a base de la acumulación y del alejamiento. Esto podría sonar más esotérico de lo que realmente es, aunque solo sería un "método científico" en un sentido muy amplio de la ciencia. Pero, ¿Qué entendemos por ciencia?

Un discurso científico se puede entender como la organización de un lenguaje, unos símbolos (sean palabras, números, diagramas, mapas, u otra cosa) de tal forma que tienen un parecido a nivel de estructura con el objeto que se estudia. Esto es: una organización y simplificación - se enfatizan los aspectos que se consideran importantes. Hay, por ejemplo, en la química varias maneras comunes de simbolizar azufre, y en ninguna de ellas se enfatiza el olor, porque por notorio que sea no es de importancia.

Si el discurso "sobre" algún objeto debe tener una similitud estructural con ese objeto; ¿Qué significa eso para un discurso sobre el fracaso? ¿De qué manera tendría un discurso sobre el fracaso, sobre el acto de fallar, que tener algo en común, a nivel de estructura, con su objeto de estudio? ¿Significa esto, de alguna manera, a algún nivel, que este discurso también tendría que fracasar? ¿Para "decir la verdad del fracaso" habría que fracasar? Entonces, si ahora nos equivocamos, ¿hemos logrado develar algo sobre el fracaso? ¿Hemos entonces, al fracasar, tenido éxito? Pero, si hemos tenido éxito, ¿entonces no fue un fracaso? Y al tener éxito, por haber tenido éxito, ¿hemos fracasado?

Estas son algunas de las preguntas que se espera, con este ensayo, no lograr contestar.

Si fuéramos a partir en nuestro discurso sobre el Fracaso de la manera tradicional, sería ver el fracaso desde el acierto, desde el éxito. Aún así se podría pensar el problema de manera abierta; que habría algunos ángulos distintos, o facetas diversas, vertientes contrarios, pero todo sería en función al éxito, a lo bien logrado, a lo correcto. Se vería el Fracaso como la ausencia del éxito. Se podría empezar con distinguir, por ejemplo, entre los fracasos del mundo como temática para una obra y del fracaso del mismo Arte como tema. Una distinción precaria, quizás, pero se podría ver en el sentido de como el Arte del pasado muchas veces se reconocía por su afán de glorificar a lo que se valoraba por parte de los consumidores del Arte, la clases altas: a personas como reyes y emperadores, a eventos como batallas y ceremonias, y a lugares como castillos e iglesias - todo esto, sean pinturas, esculturas u otra cosa, hecho con el más alto nivel técnico posible. Mientras que, en comparación, en el Arte moderno (artes visuales pero también literatura, teatro etc.), se tiende a hablar más de gente en circunstancias sencillas, con problemas, y muchas veces sin la posibilidad de resolverlos de manera satisfactoria.

Quizás si hacemos este tipo de análisis, si pensamos esto, nos estaríamos equivocando, un poco.
(...)
IV simposio procesos creativos en las artes visuales, el diseño y la comunicación visual. (18-20 de noviembre del 2008)
Una opinión

El IV Simposio nos presentó una amplia gama de ideas acerca del Arte y del diseño, lo cual resulta ser tanto un beneficio como un problema. Lo bueno es que de esta forma se puede hacer algo de justicia a lo variados que son estos campos hoy en día, pero el lado negativo es que no se estableció ningún dialogo entre las diferentes ponencias. Al hablar del Arte se tocó tanto aspectos técnicos, como económicos y conceptuales, probablemente los tres ángulos más interesantes para hablar del Arte, pero desafortunadamente no se construían conexiones entre ellos (¿Cómo afecta lo económico a lo conceptual? ¿De qué manera afecta la técnica al concepto? Etc.). Creo que es difícil decir algo importante (en especial algo de importancia más general) de cualquiera de estas temas sin estas conexiones.

Otra cosa notoria era la relación problemática con la “historia del Arte” – es decir, no se problematizó lo suficiente la relación entre el Arte actual, y el Arte modernista (o el Arte anterior al modernismo), dando a veces la impresión (seguramente no intencional) de una evolución progresiva, ininterrumpida y lineal entre el pasado y el presente. Parte de este problema quizás reside en el mismo hecho de la temática del simposio: “procesos creativos”. Los dos conceptos, tanto “los procesos”, como “la creatividad”, tienden a dirigir el discurso hacía lo ahistorico. Es decir, se intenta entenderlos de manera idealista, fuera de los procesos históricos, como de alguna forma parte de una “esencia” del ser humano.

La diversidad es una gran fortaleza en un simposio sobre Arte, pero sería de gran ayuda si esta diversidad se podría seguir fomentándose, a la vez de que, de alguna forma, se intentará ligar las ponencias, y que se enfatizara en un entendimiento del Arte y del ser humano (y de sus procesos creativos etc.) firmemente ubicado en su momento histórico.

Feb 16, 2009

Feb 11, 2009


Dedicado a Vladimir Demikhov y Roky Erickson
(och även i all hemlighet till den lilla (he's not gay he's a hobbit) mannen i sin lilla gröna stol som sitter och tittar ut...)